Hipoplasia dental: qué es, causas y tratamiento en niños y adultos

Hipoplasia dental: unas manos enguantadas apartan el labio de una paciente para revisar el esmalte

La hipoplasia dental es un defecto del esmalte que se produce mientras el diente se está formando, antes de que salga a la boca: el esmalte queda más fino de lo normal o con hoyos, surcos y manchas. No se debe a una mala higiene ni aparece con los años; el diente ya sale así. Puede afectar a dientes de leche y definitivos, y su tratamiento va desde el flúor hasta una restauración con composite, según lo marcado que esté el defecto.

Qué es la hipoplasia dental

El esmalte se fabrica capa a capa mientras el diente crece dentro del hueso, mucho antes de que lo veas asomar. Si durante esa etapa algo altera el trabajo de las células que lo forman, el resultado queda grabado en el diente: sale ya con el defecto, y como el esmalte no se regenera, ese defecto no desaparece.

Los dentistas distinguen dos tipos de alteración, que a menudo aparecen juntas:

  • Hipoplasia del esmalte. Hay menos esmalte del que debería. Se ve como hoyitos, surcos, zonas más finas o, en los casos intensos, partes del diente donde falta el esmalte.
  • Hipomineralización. La cantidad de esmalte es normal, pero está menos mineralizado y es más blando. Se ve como manchas opacas de color blanco, crema, amarillo o marrón, y ese esmalte puede romperse al masticar.

En el día a día se suele llamar hipoplasia a cualquiera de los dos, y por eso muchas veces se habla de hipoplasia incisivo molar cuando en realidad se trata de una hipomineralización, como verás más abajo. Para ti, lo importante es que ambas dejan un esmalte más débil, que necesita más protección frente a la caries.

Cómo reconocer la hipoplasia del esmalte dental

  • Está desde que el diente sale. Es la pista principal: una caries o un desgaste aparecen con el tiempo, mientras que una hipoplasia se ve en cuanto el diente asoma.
  • Hoyos, surcos o bandas en la superficie, a veces a la misma altura en varios dientes, porque se formaron en la misma época.
  • Manchas blancas, amarillas o marrones que no se van con el cepillado.
  • Sensibilidad al frío, al calor o incluso al cepillo, sobre todo en las muelas afectadas.
  • Esmalte que se desmorona o se rompe al masticar, en los casos más intensos.
  • Caries que aparecen pronto y avanzan deprisa en esos dientes, porque el esmalte débil protege peor.

No todas las manchas son hipoplasia. Las de la fluorosis también se forman antes de que salga el diente, pero se deben a un exceso de flúor durante la infancia y suelen repartirse de forma simétrica; te lo explicamos en nuestra página sobre la fluorosis dental. Y las manchas blancas que aparecen junto a la encía en un diente que antes estaba bien suelen ser caries que empiezan. Tienes un repaso de los distintos tipos en nuestro artículo sobre manchas en los dientes.

Hipoplasia dental: causas

Cualquier cosa que altere el organismo del niño mientras se forma el esmalte puede dejar huella. Estas son las causas que se han relacionado con la hipoplasia y otros defectos del esmalte:

  • Fiebre alta y enfermedades importantes en los primeros años de vida, cuando se forman los dientes definitivos.
  • Problemas durante el embarazo o el parto, que pueden afectar sobre todo a los dientes de leche y a los primeros definitivos. También algunos medicamentos tomados durante el embarazo.
  • Carencias nutricionales, por ejemplo de calcio o de algunas vitaminas. El Consejo General de Dentistas recuerda que la celiaquía puede manifestarse con hipoplasia del esmalte, sobre todo en los incisivos y las primeras muelas de arriba.
  • Algunos medicamentos en la infancia, como las tetraciclinas tomadas antes de los 8 años, que además tiñen el diente.
  • Un golpe o una infección en un diente de leche, que puede alterar el esmalte del diente definitivo que se está formando justo debajo. En ese caso, el defecto aparece en un solo diente.
  • Causas hereditarias, como la amelogénesis imperfecta, una alteración genética poco frecuente que afecta al esmalte de todos los dientes.

Muchas veces no se llega a saber qué lo provocó. Si tu hijo tiene hipoplasia, no es por algo que hayáis hecho mal con el cepillado: el defecto se produjo antes de que el diente saliera. Si además tiene molestias digestivas o le cuesta ganar peso, coméntalo con su pediatra, porque el esmalte puede ser una pista de una celiaquía.

Hipomineralización incisivo molar: la forma más conocida en niños

La hipomineralización incisivo molar, también llamada HIM, es un defecto del esmalte frecuente en niños. Afecta a las primeras muelas definitivas, las que salen hacia los 6 años, y muchas veces también a los incisivos. Por eso se detecta justo a esa edad, cuando esos dientes asoman.

  • Manchas de color crema, amarillo o marrón en una o varias de las primeras muelas y, a veces, en los dientes de delante. Pueden ser distintas en cada diente.
  • Sensibilidad al frío, al calor, a lo dulce o al pasar el cepillo, lo que hace que algunos niños eviten cepillarse esa zona.
  • Esmalte frágil que, en los casos graves, se desmorona con la masticación poco después de que salga la muela.
  • Más riesgo de caries en las muelas afectadas.

Su causa no está del todo aclarada. Se cree que algo altera el esmalte de estos dientes alrededor del nacimiento o en los primeros años, y se han señalado como posibles factores las fiebres altas, las infecciones respiratorias o un parto complicado, aunque en muchos niños no se encuentra ninguno. La gravedad varía mucho: hay niños con manchas leves que no dan problemas y otros con muelas muy sensibles que necesitan tratamiento pronto.

Si tu hijo se queja de una muela al beber frío o al cepillarse poco después de los 6 años, conviene que lo vea un odontopediatra, porque proteger esa muela pronto ayuda a que no se deteriore.

Tratamiento de la hipoplasia dental

No hay un tratamiento único: depende de qué dientes estén afectados, de la gravedad del defecto, de la sensibilidad y de la edad. El objetivo es proteger el diente, quitar la sensibilidad y, cuando hace falta, mejorar su aspecto.

En las muelas

  • Barniz de flúor aplicado en la consulta, para reforzar el esmalte y reducir la sensibilidad.
  • Selladores de fisuras, que cubren los surcos de la muela para que no se acumule placa.
  • Empastes cuando el esmalte se ha roto o hay caries. A veces se colocan materiales provisionales hasta que el niño crece.
  • Coronas preformadas, que cubren la muela entera cuando está muy dañada, para protegerla y quitar la sensibilidad.
  • Extracción, solo en muelas muy afectadas. Si se hace en el momento adecuado del desarrollo, la muela de detrás puede ir ocupando el hueco, y por eso esa decisión se planifica junto con el ortodoncista.

En los dientes de delante

  • Microabrasión, que retira con suavidad la capa más superficial del esmalte para atenuar algunas manchas.
  • Infiltración con resina, que en algunos casos mejora el aspecto de las manchas blancas sin tallar el diente.
  • Composite, una capa fina de resina del color del diente que tapa hoyos, surcos y manchas. En adolescentes y adultos, las carillas de composite permiten igualar el color y la forma de los dientes afectados conservando casi todo el diente.

Los blanqueamientos de uso profesional no están permitidos en menores de 18 años, y en adultos tampoco borran por sí solos los hoyos o surcos del esmalte. En la hipomineralización incisivo molar, el tratamiento suele hacerse por etapas: primero se protege la muela y se quita la sensibilidad, y más adelante, cuando el niño crece, se valoran soluciones estéticas más duraderas.

Cuidados en casa y revisiones

  • Cepillado dos veces al día con pasta con flúor, en la cantidad y la concentración que correspondan a la edad del niño.
  • Agua tibia para cepillarse si el agua fría le molesta: así es más fácil que no se salte las muelas sensibles.
  • Dulces solo en las comidas, nunca a picoteo, y agua como bebida habitual.
  • Productos con flúor extra, como enjuagues o pastas de más concentración, solo si los indica el dentista, que sabe cuáles convienen según la edad.
  • Revisiones periódicas para reforzar el esmalte y vigilar que no se rompa.

Los defectos del esmalte se manejan mejor cuanto antes se detectan. Las revisiones con el odontopediatra desde pequeños permiten ver las muelas en cuanto salen y protegerlas antes de que aparezcan las caries.

Preguntas frecuentes

¿Puede haber hipoplasia en los dientes de leche?

Sí. Puede aparecer hipoplasia en dientes de leche, igual que otros defectos del esmalte. Como esos dientes empiezan a formarse durante el embarazo y terminan de hacerlo en el primer año de vida, lo que puede dejar huella en ellos son los problemas de esa etapa: durante el embarazo, en el parto o las enfermedades del bebé. Conviene vigilarlos, porque un esmalte débil se carea con facilidad; tienes más información sobre cómo evitarlo en nuestro artículo sobre caries en dientes de leche.

¿Se puede ver la hipoplasia del esmalte en bebés?

Solo cuando los dientes salen, normalmente a partir de los 6 meses, porque hasta entonces están dentro de la encía. Si al asomar un diente ves hoyos, surcos o manchas blancas, amarillas o marrones que no se quitan al limpiarlo, enséñaselo al dentista. No hace falta esperar a que salgan todos: la primera revisión dental se recomienda hacia el primer año de vida, y es un buen momento para reforzar ese esmalte con flúor si lo necesita.

¿Quieres que lo veamos en la consulta?

Si ves manchas, hoyos o sensibilidad en los dientes de tu hijo, en nuestra consulta de odontopediatría podemos ver de qué tipo de defecto se trata y cómo proteger esos dientes. Si eres adulto y te molesta el aspecto de unos dientes con hipoplasia, podemos valorar si te convienen unas carillas de composite. Puedes pedir cita desde nuestra página de contacto; estamos en la Plaza San Francisco, en el centro de Zaragoza.

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Fuentes consultadas