Tener las encías retraídas significa que la encía se ha retirado de su sitio y deja al descubierto parte de la raíz del diente. Por eso los dientes parecen más largos y duelen con el frío. Las causas más comunes son la periodontitis, el cepillado demasiado fuerte, el tabaco y la edad. La encía casi nunca vuelve sola a su posición, pero se puede frenar la retracción y, cuando hace falta, cubrir la raíz con un injerto.
Índice
Qué son las encías retraídas y cómo reconocerlas
Una encía sana es rosada, firme y cubre el cuello del diente formando un borde fino y continuo. En la retracción, que los dentistas llaman recesión gingival, ese borde baja y queda a la vista una parte de la raíz, que no está protegida por esmalte. Es muy frecuente: según la última encuesta de salud oral del Consejo General de Dentistas, tienen algún grado de recesión el 60 % de los adultos de 35 a 44 años y el 72 % de los de 65 a 74.
Comparar encías sanas y enfermas no siempre es fácil a simple vista, pero estas señales ayudan a reconocer el problema:
- Dientes que parecen más largos que antes, o más largos que los de al lado.
- Una franja más amarillenta junto a la encía, que corresponde a la raíz.
- Un pequeño escalón que notas con la uña donde termina el esmalte.
- Sensibilidad al beber frío, al respirar aire frío o al cepillar esa zona.
- Huecos oscuros entre los dientes, cerca de la encía.
Por qué se retraen las encías
La retracción casi siempre tiene una causa concreta, y encontrarla es lo primero, porque si no se corrige la encía seguirá bajando. Las más habituales son estas:
- La enfermedad periodontal. Es el primer motivo en personas mayores. La periodontitis destruye el hueso que sujeta el diente y la encía baja con él.
- El cepillado agresivo. Es la causa principal en gente joven. Cepillos de cerdas duras, mucha fuerza y movimientos bruscos de lado a lado desgastan la encía con los años, a menudo en las personas más cuidadosas con su higiene.
- La edad. La retracción es más frecuente a partir de los 40 años.
- El tabaco. Daña las encías y favorece la periodontitis.
- La posición de los dientes. Un diente desplazado hacia fuera o una mordida descompensada pueden dejar la encía más expuesta.
- Prótesis que no ajustan bien y rozan o acumulan placa junto a la encía.
- La predisposición. Hay personas con una encía más fina por naturaleza, que se retrae con más facilidad.
Por qué conviene no dejarlo pasar
Una retracción pequeña y estable puede no dar ningún problema durante años. Pero cuando avanza, trae consecuencias que van más allá de la estética:
- Sensibilidad dental. La raíz expuesta reacciona al frío, al calor, a lo dulce o al propio cepillo.
- Caries de raíz. La raíz no tiene esmalte y es más blanda, así que se caría con más facilidad que la corona.
- Desgaste del cuello del diente. Si se sigue cepillando con fuerza sobre la raíz, se forman muescas que aumentan la sensibilidad.
- Movilidad. Cuando la retracción va acompañada de pérdida de hueso, el diente puede llegar a moverse.
- Aspecto de la sonrisa. Dientes de distinta longitud y triángulos oscuros entre ellos, sobre todo en los de delante.
Tratamiento de las encías retraídas
El tratamiento depende de la causa y de cuánto se haya retirado la encía. En los casos leves, lo más importante es eliminar la causa cuanto antes. En los avanzados, puede hacer falta cirugía.
Frenar la causa
Lo primero es una revisión para medir las encías y ver si hay periodontitis. Si la hay, se trata antes que nada: no tiene sentido cubrir una raíz si el hueso sigue perdiéndose. En nuestra página de periodoncia en Zaragoza te contamos cómo abordamos las enfermedades de las encías. Si la causa es el cepillado, se cambia el cepillo y la técnica; si es una prótesis, se ajusta o se sustituye; y si es la posición de un diente, a veces la ortodoncia ayuda a colocarlo en una posición más favorable.
Aliviar la sensibilidad
Las pastas para dientes sensibles, los barnices de flúor que se aplican en la consulta y, cuando el cuello del diente está desgastado, un pequeño empaste que lo cubra reducen mucho las molestias del día a día.
Injerto de encía
Cuando la retracción es importante, sigue avanzando o la encía es muy fina, se puede recurrir a la cirugía mucogingival. La técnica más conocida es el injerto de encía: se coloca tejido, normalmente tomado del paladar, sobre la zona retraída para cubrir la raíz y engrosar la encía. Otras técnicas desplazan la encía cercana para tapar la zona expuesta. El resultado depende de cuánta encía y cuánto hueso queden alrededor del diente, por eso es mejor valorarlo pronto.
Encías retraídas: remedios caseros que ayudan y los que no
Conviene decirlo claro: no existe ningún remedio casero que haga crecer la encía. Según el Consejo General de Dentistas, es muy difícil que vuelva a su posición original, salvo en casos muy leves e iniciales. Lo que sí puedes hacer en casa es evitar que siga bajando y reducir las molestias.
- Usa un cepillo suave y sin fuerza. Si el cepillo se te abre en pocas semanas, aprietas demasiado. Los cepillos eléctricos con sensor de presión ayudan a controlarlo.
- Cambia la técnica. Movimientos cortos y suaves, con el cepillo inclinado hacia la encía, en lugar de frotar de lado a lado.
- Limpia entre los dientes cada día con hilo o cepillos interdentales, para que la placa no inflame la encía.
- Usa pasta para dientes sensibles si notas molestias con el frío, siguiendo las indicaciones del envase.
- Deja el tabaco. Es uno de los factores que más daño hacen a las encías.
¿Y los colutorios, los geles para encías o el ácido hialurónico? Pueden aliviar una encía irritada o inflamada, pero no recuperan la encía perdida. Un enjuague con agua tibia y sal tampoco: calma, pero no trata la causa. Si un producto promete que la encía vuelve a crecer, desconfía.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sanar las encías retraídas?
Lo que está en tu mano es frenar la retracción: cepillo suave, técnica sin fuerza, limpieza entre dientes y dejar de fumar. Cubrir la raíz ya expuesta requiere un tratamiento en la consulta, normalmente un injerto de encía, y antes hay que controlar cualquier periodontitis que haya detrás.
¿Por qué se retraen las encías y cómo evitarlo?
Se retraen sobre todo por la periodontitis, el cepillado agresivo, el tabaco, la edad, la posición de los dientes o prótesis mal ajustadas. Para evitarlo, cepíllate con suavidad y con un cepillo blando, cuida las encías para que no aparezca la periodontitis y acude a revisiones periódicas, donde se detecta la retracción cuando todavía es pequeña.
¿Es malo que sangren las encías?
Sí, no es normal. Unas encías sanas no sangran al cepillarlas. La causa más frecuente es la placa acumulada en el borde de la encía, que provoca gingivitis, pero también influyen el cepillado brusco, el embarazo, algunos medicamentos como los anticoagulantes o, más raramente, enfermedades de la sangre. Si el sangrado es abundante, dura mucho o va con otros síntomas, consulta. En nuestro artículo sobre soluciones para el sangrado de encías tienes más detalle.
¿Por qué sangran las encías al cepillarse?
Casi siempre porque están inflamadas por la placa. Al pasar el cepillo o el hilo, el tejido inflamado sangra con facilidad. No dejes de cepillar esa zona: hazlo con suavidad y limpia también entre los dientes. Si en una o dos semanas no mejora, pide una revisión, porque puede haber sarro que solo se retira en la consulta.
¿Es normal que sangren las encías en el embarazo?
Si te sangran las encías en el embarazo, no es raro: los cambios hormonales hacen que la encía reaccione más a la placa. Que sea frecuente no significa que haya que dejarlo estar: extrema la higiene y hazte una revisión dental durante el embarazo, avisando de que estás embarazada.
¿Quieres que revisemos tus encías?
Si notas los dientes más largos, sensibilidad junto a la encía o te sangran al cepillarte, podemos ver qué está causando la retracción y explicarte si basta con corregir hábitos o si conviene un injerto de encía. Puedes pedir cita desde la página de contacto; estamos en la Plaza San Francisco, en el centro de Zaragoza.
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