Un fibroma en la encía o en cualquier otra zona de la boca es un bulto benigno de tejido fibroso: firme, rosado y que no suele doler. Suele aparecer donde la mucosa recibe roces o mordiscos repetidos. No todos hay que quitarlos: se extirpan cuando se muerden a menudo, molestan o se ven, con una pequeña intervención con anestesia local, y el tejido se envía a analizar. Como otros bultos se le parecen, el diagnóstico tiene que hacerlo un profesional en la consulta.
Índice
- Qué es un fibroma bucal
- Cómo es un fibroma bucal: su aspecto, explicado sin fotos
- ¿Duele un fibroma bucal?
- Fibroma en la encía: síntomas y otros bultos que se le parecen
- Cuándo debe verlo un profesional
- Fibroma bucal: cómo se quita y en qué consiste el tratamiento
- Después de quitarlo: cuidados y qué esperar
- ¿Quieres que lo veamos en la consulta?
- Artículos relacionados
- Fuentes consultadas
Qué es un fibroma bucal
Es un crecimiento de tejido fibroso, el tejido de sostén que hay bajo la mucosa que recubre la boca. No es una infección ni un tumor maligno: es la respuesta de la mucosa a una irritación repetida, como si la zona se engrosara para defenderse del roce. Por eso es frecuente en sitios que se muerden sin querer o que rozan con un diente roto, el borde de una prótesis o un aparato. Lo puede tener cualquier persona, a cualquier edad.
En los informes puede aparecer con otros nombres, como fibroma traumático, fibroma por irritación o pólipo fibroepitelial. Todos se refieren a lo mismo: un bulto de tejido fibroso ligado a un roce o a un traumatismo pequeño y repetido.
Cómo es un fibroma bucal: su aspecto, explicado sin fotos
Si has buscado fotos de fibroma bucal, habrás visto que muchos bultos de la boca se parecen entre sí. Por eso aquí no vas a encontrar imágenes clínicas: compararse con una foto de internet confunde más que ayuda, porque lesiones distintas pueden verse casi iguales. Lo que sí podemos hacer es describir cómo suele ser un fibroma:
- Forma. Un bulto redondeado y bien delimitado que sobresale de la mucosa. Puede estar pegado por una base ancha o colgar de un pequeño pie.
- Color. Rosado, parecido al del resto de la boca.
- Tacto. Firme: ni blando como una ampolla ni duro como un hueso.
- Superficie. Lisa. Si se muerde a menudo, puede verse blanquecina o con una pequeña herida encima.
- Sitio. Lo más habitual es la cara interna de la mejilla y el borde de la lengua, que son zonas que se muerden con facilidad. También sale en los labios y puede aparecer en la encía.
Ninguno de estos rasgos basta por sí solo para saber qué es un bulto. Sirven para que entiendas lo que te explique el dentista, no para diagnosticarte en casa.
¿Duele un fibroma bucal?
Normalmente no. Es un bulto indoloro, y por eso muchas personas lo notan al pasar la lengua o al mirarse en el espejo, no porque les moleste.
Puede doler, en cambio, cuando se muerde. Al estar abultado, es fácil pillarlo al masticar, y entonces se irrita, se hace una pequeña herida y molesta durante unos días. Ese círculo (sobresale, se muerde, se irrita) es una de las razones para quitarlo.
Un bulto en la encía sin dolor tranquiliza, pero eso no dice qué es: hay bultos sin dolor que no necesitan nada y otros que sí necesitan tratamiento. Por eso, duela o no, conviene que lo vea un dentista.
Fibroma en la encía: síntomas y otros bultos que se le parecen
En la encía, además de fibromas, salen otros bultos que conviene distinguir. Solo el dentista puede hacerlo, mirando y palpando la zona y, si hace falta, con una radiografía o con un análisis del tejido. Algunos ejemplos:
- Una fístula. Un granito en la encía, a la altura de la raíz de un diente, que a veces suelta pus o deja mal sabor. No es un fibroma: es la salida de una infección, y lo que hay que tratar es su origen. Lo explicamos en nuestro artículo sobre la fístula dental, el granito de pus en la encía.
- La encía inflamada. Cuando la encía está roja, hinchada y sangra al cepillarte, suele tratarse de una inflamación por placa (gingivitis), no de un fibroma.
- Otros crecimientos de la encía. Hay más lesiones que forman un bulto en la encía, algunas más blandas o que sangran con facilidad. Por su aspecto pueden confundirse con un fibroma, y la diferencia se confirma analizando el tejido.
En cuanto a los síntomas, el fibroma en la encía suele dar pocos: un bulto firme que notas con la lengua, que no duele y que no cambia de un día para otro. Si el bulto ha aparecido de golpe, duele, supura, sangra con facilidad o crece deprisa, esos signos no encajan con un fibroma típico y conviene que te vea un dentista pronto.
Cuándo debe verlo un profesional
La regla práctica es sencilla y no tiene por qué asustarte. Las guías de salud recomiendan consultar con el médico o el dentista ante:
- Un bulto en la boca o en el labio, aunque no duela.
- Una llaga que dura más de tres semanas sin curarse.
- Una mancha roja o blanca dentro de la boca.
Estos síntomas son muy frecuentes y pueden deberse a otros problemas, así que tenerlos no significa necesariamente que sea algo grave. Lo que no conviene es dejarlos pasar sin que nadie los mire.
Lo que no podemos hacer, ni nosotros ni nadie, es decirte qué es un bulto por una foto o por una descripción. Para eso hay que verlo y tocarlo en la consulta y, cuando hay dudas, analizar el tejido. Si lo que tienes son llagas que van y vienen, en nuestra página sobre las llagas en la boca y sus tipos tienes más información.
Fibroma bucal: cómo se quita y en qué consiste el tratamiento
No existe una pomada, un enjuague ni un remedio casero que haga desaparecer un fibroma, porque es tejido fibroso ya formado. Si te preguntas cómo curar un fibroma bucal, la respuesta es que, cuando hay que tratarlo, se quita. Y no siempre hay que hacerlo: no todos los fibromas necesitan extirparse. Se quitan cuando se muerden una y otra vez, cuando molestan o cuando se ven y te incomodan, y también cuando el profesional quiere confirmar qué es.
La extirpación
La extirpación de un fibroma bucal es una intervención pequeña que se hace con anestesia local, así que la zona queda dormida y no duele mientras se trabaja. Se retira el bulto entero y, a menudo, la herida se cierra con unos puntos que se reabsorben solos, aunque no siempre hacen falta. Suele durar entre 15 y 20 minutos, y después te vas a casa.
El análisis del tejido
Lo que se quita se envía a un laboratorio, donde un especialista lo estudia al microscopio. Ese análisis es la forma de confirmar qué era el bulto, y sus resultados se suelen comentar en una revisión unas semanas después.
Si el bulto está en la encía, la pregunta de cómo se quita un fibroma en la encía tiene la misma respuesta: con anestesia local, retirándolo entero y analizando el tejido. Lo que cambia es que el dentista revisa además la encía y el diente de alrededor, por si hubiera algo en esa zona que favorezca el roce o la inflamación.
Después de quitarlo: cuidados y qué esperar
Cuando pasa la anestesia, suele notarse algo de molestia, que se controla con un analgésico sencillo si hace falta; pregunta a tu dentista cuál tomar y sigue el prospecto. Los cuidados habituales son sencillos:
- Enjuagues suaves con agua tibia y sal después de cada comida, sin hacer fuerza.
- Cuidado con la zona dormida. Mientras dura la anestesia, evita morderte el labio, la mejilla o la lengua.
- Higiene normal en el resto de la boca, con cuidado al pasar el cepillo cerca de la herida.
- Revisión, si te la dan, para ver cómo cicatriza y comentar el resultado del análisis.
Además, si el fibroma salió por un roce concreto, como un diente roto, un empaste con un borde áspero o una prótesis que roza, tiene sentido corregirlo: si la causa sigue ahí, la zona seguirá recibiendo el mismo castigo. Y si notas que el bulto vuelve a aparecer en el mismo sitio, coméntaselo a tu dentista.
¿Quieres que lo veamos en la consulta?
Si notas un bulto en la encía o en la boca, podemos examinarlo en nuestra consulta de periodoncia y explicarte qué vemos y qué conviene hacer en tu caso. En nuestra página de cirugía periodontal puedes ver cómo trabajamos las intervenciones sobre la encía, que hacemos con anestesia local. Puedes pedir cita desde nuestra página de contacto; estamos en la Plaza San Francisco, en el centro de Zaragoza.
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