Protector bucal para dormir, para hacer deporte y con brackets: cuál necesitas

Protector bucal: férulas dentales transparentes de arriba y de abajo sobre una encimera clara

Un protector bucal para dormir es una funda de plástico que cubre los dientes de una arcada y se lleva por la noche para que, si los aprietas o los rechinas, la presión y el desgaste los soporte el protector y no el esmalte. No es el mismo aparato que se usa para hacer deporte ni el que se usa contra los ronquidos, y si llevas brackets hay que elegirlo con cuidado. Te explicamos cuál corresponde a cada caso.

Protector bucal para dormir: para qué sirve

Se usa sobre todo en el bruxismo, que es el hábito de apretar o rechinar los dientes sin darse cuenta, muy a menudo durante el sueño. El protector se coloca sobre los dientes de arriba o sobre los de abajo y hace de colchón entre las dos arcadas. Así evita que los dientes se desgasten o se astillen y protege los empastes y las coronas de una presión para la que no están hechos.

Conviene tener claro lo que no hace: no elimina el bruxismo. Si la causa es el estrés, un problema de sueño o algún medicamento, el hábito sigue ahí. El protector bucal nocturno evita que haga daño mientras se trabaja sobre lo demás.

Señales de que aprietas o rechinas por la noche

  • Dolor en la mandíbula o en la cara al despertar.
  • Dientes desgastados, astillados o más sensibles, o empastes que se rompen sin motivo aparente.
  • Dolor de cabeza o de oído sin otra causa clara.
  • Tu pareja te oye rechinar mientras duermes.
  • Sueño de peor calidad, con la sensación de no haber descansado.

Si te reconoces en varias, lo sensato es que te vea el dentista: comprobará el desgaste, descartará otras causas del dolor y te dirá si te conviene una férula.

Protector dental para dormir: a medida o de farmacia

En farmacias y tiendas se venden protectores dentales para dormir ya fabricados, a menudo de los que se ablandan en agua caliente y se muerden para darles forma. El que hace el dentista, que en la consulta solemos llamar férula de descarga, se fabrica a partir de un molde o un escaneo de tu boca. Si buscas un protector bucal para bruxismo, estas son las diferencias que importan:

  • Ajuste. El hecho a medida encaja exactamente en tus dientes. El de farmacia se adapta de forma aproximada y es más fácil que se mueva o se salga durante la noche.
  • Grosor y comodidad. El de farmacia suele abultar más. El de la consulta se diseña para tu mordida, con el grosor que necesita tu caso.
  • Seguimiento. El dentista revisa la férula en las visitas y la retoca si deja de encajar o si aparece alguna molestia en la mandíbula.

Si el bruxismo es habitual, lo indicado es una férula a medida. Un protector que no ajusta bien protege peor y puede resultar tan incómodo que acabes por no ponértelo.

Protector bucal anti ronquidos: un aparato distinto

El protector bucal para ronquidos no tiene la misma función que la férula del bruxismo. El más habitual es el dispositivo de avance mandibular: lleva la mandíbula, y con ella la lengua, un poco hacia delante para que la lengua no tape el paso del aire al fondo de la garganta. Hay también modelos que mantienen la boca cerrada para obligar a respirar por la nariz, pensados para quien ronca con la boca abierta.

Antes de comprar un protector bucal anti ronquidos conviene que te valore un médico. El ronquido puede ser solo una molestia, pero si se acompaña de pausas en la respiración, ruidos de ahogo o mucho sueño durante el día puede tratarse de apnea del sueño, que necesita diagnóstico y tratamiento. Si al final el aparato está indicado, el dentista lo ajusta a tu boca y lo revisa con el tiempo.

Algunas medidas ayudan con el ronquido por sí solas: dormir de lado, no fumar, moderar el alcohol, evitar las pastillas para dormir y, si hay sobrepeso, perder peso.

Protector bucal para hacer deporte

En los deportes de contacto o con riesgo de golpes en la cara, como el rugby, el boxeo, las artes marciales, el hockey o el baloncesto, el protector bucal amortigua el impacto y protege los dientes, los labios y las mejillas. Hay tres tipos:

  • A medida. Lo fabrica el dentista a partir de un molde de tus dientes. Es el que mejor encaja y mejor protege, y en algunos deportes, como el boxeo, el reglamento puede exigirlo.
  • Termoformable. Se compra en tiendas de deporte o en farmacias, se ablanda en agua caliente y se muerde para que tome la forma de los dientes. Ajusta mejor que uno genérico, aunque menos que uno a medida.
  • Genérico. Viene ya formado y no se adapta. Suele quedar suelto, abulta y dificulta hablar y respirar, así que es el que menos protege.

Si ya te has llevado un golpe y se te ha partido un diente, en el artículo sobre qué hacer si se te rompe un diente te contamos cómo actuar en las primeras horas.

Protector bucal para brackets

Con brackets, un golpe en la boca puede hacer más daño de lo normal: además del diente, el labio se aplasta contra el metal. Por eso, si haces deporte, el protector bucal para brackets es todavía más recomendable.

La dificultad es que con la ortodoncia los dientes se mueven. Un protector a medida encaja muy bien al principio, pero deja de hacerlo según avanza el tratamiento y habría que rehacerlo a menudo. Para la mayoría de los deportes suele ser más práctico un protector bucal deportivo para brackets de tipo termoformable, que cubra los dientes y el aparato, y volver a moldearlo o cambiarlo cuando deje de ajustar. En tiendas de deporte hay modelos específicos de protector bucal para ortodoncia, algunos dobles, que cubren las dos arcadas. Si tienes dudas sobre cómo te queda, tráelo a la revisión y lo comprobamos.

Cuando terminas el tratamiento, sí merece la pena un protector a medida hecho para la nueva posición de los dientes. Tienes más información sobre el tratamiento en la página de ortodoncia con brackets.

¿Y para dormir? Si aprietas o rechinas los dientes mientras llevas brackets, coméntalo con tu ortodoncista. Una férula a medida deja de encajar en cuanto los dientes se mueven, así que la solución depende de tu caso y de la fase del tratamiento.

Cómo cuidar el protector bucal

  • Aclara y cepilla el protector cada vez que te lo quites, con agua fría y un cepillo suave, sin pasta abrasiva.
  • Nada de agua caliente una vez moldeado: el plástico se deforma y deja de ajustar.
  • Guárdalo seco en su estuche, a ser posible con orificios de ventilación, y lejos del sol o del calor del coche.
  • Revísalo de vez en cuando. Si está roto, perforado, deformado o ya no encaja, toca cambiarlo. En niños y adolescentes, el protector deportivo se queda pequeño antes porque la boca sigue creciendo.
  • Llévalo a las revisiones. Así el dentista comprueba cómo está y cómo encaja.

Preguntas frecuentes

¿Se puede usar protector bucal con brackets?

Sí, y para hacer deporte es muy recomendable. Lo más práctico suele ser un protector termoformable que cubra los dientes y los brackets, y que habrá que volver a moldear o cambiar según se muevan los dientes. Para dormir, la decisión la toma tu ortodoncista según tu caso.

¿Para qué sirve un protector bucal para dormir?

Para proteger los dientes cuando los aprietas o los rechinas durante el sueño. Reparte la fuerza entre las dos arcadas, evita el desgaste y las fracturas y protege empastes y coronas. Si lo que te preocupa es el ronquido, el aparato es otro: el de avance mandibular, y antes conviene descartar la apnea del sueño.

¿Se puede hacer un protector bucal para dormir casero?

No con materiales de casa. Lo más parecido a un protector bucal para dormir casero es el termoformable de farmacia, que moldeas tú con agua caliente siguiendo las instrucciones del envase, y su ajuste es aproximado. Si aprietas o rechinas a menudo, la opción adecuada es una férula a medida hecha por el dentista.

¿El protector bucal nocturno cura el bruxismo?

No. Protege los dientes, pero el hábito sigue mientras sigan sus causas. Por eso el tratamiento suele combinar la férula con medidas para reducir el estrés y dormir mejor: horarios regulares, un dormitorio oscuro y silencioso, menos cafeína y alcohol, y no fumar.

Si te duele la mandíbula, pueden ayudarte un analgésico de venta libre tomado según el prospecto y frío local envuelto en un paño. Si te cuesta abrir la boca o comer, pide cita con el dentista sin esperar.

¿Quieres que lo veamos en la consulta?

Si crees que aprietas los dientes por la noche, o llevas brackets y quieres saber qué protector usar para tu deporte, podemos revisarlo contigo. Tienes más información en la página de tratamiento del bruxismo en Zaragoza y puedes pedir cita desde la página de contacto de la clínica. Estamos en la Plaza San Francisco, en el centro de Zaragoza.

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Fuentes consultadas