Un ortodoncista es un dentista que se dedica a corregir la posición de los dientes y la forma en que encajan las arcadas al morder. Endereza dientes torcidos, cierra espacios, corrige mordidas cruzadas o abiertas y, en los niños, puede guiar el crecimiento de los maxilares. Si te preguntas qué es un ortodoncista, en qué se diferencia de tu dentista de siempre y cuándo conviene llevar a tu hijo por primera vez, aquí lo tienes explicado.
Índice
- Qué es un ortodoncista y qué significa la palabra
- Qué hace un ortodoncista: sus funciones
- Qué problemas trata un ortodoncista
- En qué se diferencia el ortodoncista del dentista general
- Ortodoncista pediátrico: cuándo llevar a un niño a la primera revisión
- Y en adultos, ¿tiene sentido ir al ortodoncista?
- Cómo es la primera consulta con el ortodoncista
- Preguntas frecuentes
- ¿Quieres que revisemos tu mordida o la de tu hijo?
- Artículos relacionados
- Fuentes consultadas
Qué es un ortodoncista y qué significa la palabra
La palabra ortodoncia une dos raíces griegas: «orthos», que quiere decir recto o derecho, y «odontos», diente. ¿Qué significa ortodoncista, entonces? Literalmente, el que pone los dientes rectos. Aunque el nombre se queda corto: su trabajo no es solo estético, también busca que la mordida funcione, que los dientes se puedan limpiar con facilidad y que las fuerzas de la masticación se repartan bien.
Un ortodoncista es, ante todo, un dentista que ha decidido centrar su trabajo en la ortodoncia y que se ha formado para ello. Expresiones como «doctor ortodoncista», «médico ortodoncista» u «odontóloga ortodoncista» se refieren a este mismo profesional, aunque lo normal es que sea odontólogo y no médico.
Conviene conocer un matiz: en España la ortodoncia todavía no es una especialidad con título oficial. Las sociedades científicas solicitaron crearla junto con otras cinco disciplinas odontológicas, y en julio de 2026 el Ministerio de Sanidad rechazó iniciar el procedimiento. Esa decisión se ha recurrido con el respaldo del Consejo General de Dentistas. Mientras no exista ese título, la palabra ortodoncista describe a qué se dedica un dentista y la formación que ha sumado, no una categoría oficial distinta.
Qué hace un ortodoncista: sus funciones
Las funciones de un ortodoncista van mucho más allá de colocar brackets. Estas son las habituales:
- Diagnosticar la mordida: explora cómo encajan los dientes, cómo se mueve la mandíbula, la forma de la cara y los hábitos que pueden influir, como respirar por la boca o chuparse el dedo. Se apoya en fotografías, radiografías y moldes o escaneos de la boca.
- Planificar el tratamiento: decide qué dientes hay que mover, en qué orden, con qué aparato y cuánto tiempo puede llevar, y te explica las alternativas que tienes.
- Colocar y ajustar los aparatos: brackets, alineadores transparentes, aparatos removibles o expansores del paladar. Los dientes se desplazan poco a poco, por eso hay revisiones periódicas durante todo el tratamiento.
- Guiar el crecimiento en los niños: en algunas mordidas se aprovecha que los maxilares todavía crecen para corregir el problema de base. Es lo que se llama ortodoncia interceptiva.
- Mantener el resultado: al quitar los aparatos, los dientes tienden a volver a su posición inicial, así que el ortodoncista indica y controla los retenedores.
- Coordinarse con otros profesionales: en los casos complejos trabaja junto al dentista general, el periodoncista, el odontopediatra o el cirujano maxilofacial.
Qué problemas trata un ortodoncista
Su campo son las maloclusiones, es decir, los dientes mal colocados o las arcadas que no encajan bien entre sí. Las más frecuentes son estas:
- Apiñamiento: no hay sitio suficiente y los dientes se montan unos sobre otros o se giran.
- Dientes separados: espacios entre las piezas, a veces porque los dientes son pequeños o porque falta alguno.
- Dientes salientes: los incisivos superiores sobresalen mucho por delante de los inferiores.
- Sobremordida profunda: al cerrar, los dientes de arriba tapan casi por completo los de abajo.
- Mordida abierta: con la boca cerrada queda un hueco entre los dientes de delante.
- Mordida cruzada: algunos dientes superiores quedan por dentro de los inferiores, a menudo por un paladar estrecho.
- Mordida invertida: los dientes de abajo quedan por delante de los de arriba, muchas veces porque la mandíbula ha crecido más que el maxilar.
- Dientes que no salen: piezas retenidas dentro del hueso, como algunos colmillos, que a veces se pueden llevar a su sitio con ortodoncia.
Además del aspecto, una mala mordida puede dificultar la masticación, hacer que algunos dientes se desgasten más que otros o complicar la limpieza, porque en los dientes montados se acumula más placa. Tienes cada tipo explicado con más detalle en nuestro artículo sobre la maloclusión.
En qué se diferencia el ortodoncista del dentista general
Tu dentista habitual se ocupa de la salud de la boca en su conjunto: revisiones, limpiezas, caries, empastes, extracciones o el cuidado de las encías. Suele ser, además, quien detecta primero que algo no encaja en la mordida y te propone una valoración de ortodoncia.
El ortodoncista, en cambio, se centra en una sola cuestión: la posición de los dientes y de los maxilares. Un tratamiento de ortodoncia dura meses o años, exige un diagnóstico propio y muchas citas de control, y cada movimiento se planifica pensando en el resultado final y en que se mantenga estable.
Las dos figuras se complementan. Mientras llevas ortodoncia tienes que seguir yendo a tus revisiones y limpiezas, porque los aparatos facilitan que la placa se quede alrededor de los dientes. Y como en España no existe un título oficial de ortodoncista, es razonable preguntar a quien te va a tratar qué formación y qué experiencia tiene en ortodoncia.
En qué es un endodoncista explicamos otra figura parecida: el dentista que se dedica a tratar el nervio del diente.
Ortodoncista pediátrico: cuándo llevar a un niño a la primera revisión
Mucha gente busca un ortodoncista pediátrico, pero no es una figura aparte: es el mismo ortodoncista, que trata también a niños. El dentista dedicado a la infancia es el odontopediatra, que vigila el desarrollo de la boca desde los primeros dientes y, cuando ve algo en la mordida que conviene valorar, lo comenta con el ortodoncista.
En cuanto a la edad, la Asociación Americana de Ortodoncistas recomienda que la primera revisión de ortodoncia se haga, como muy tarde, a los 7 años. A esa edad conviven dientes de leche y dientes definitivos, y ya se puede ver cómo se están desarrollando la mordida y los maxilares. Eso no significa que tu hijo vaya a llevar aparato a los 7 años: muchas veces esa visita solo confirma que todo va bien o fija cuándo conviene volver. Tampoco hay que confundirla con la primera visita al dentista, que llega mucho antes, con los primeros dientes de leche.
Señales para pedir cita antes de los 7 años
Si notas algo raro, no hace falta esperar a esa edad. Consulta si tu hijo:
- Pierde los dientes de leche mucho antes o mucho después que otros niños de su edad.
- Respira por la boca de forma habitual, también cuando duerme.
- Tiene dificultad para masticar o se queja al morder.
- Se muerde a menudo las mejillas por dentro.
- Desvía la mandíbula al cerrar o le chasquea al abrir la boca.
- Tiene la cara o el mentón desequilibrados, o los dientes de arriba por dentro de los de abajo.
- Sigue chupándose el dedo cuando ya le están saliendo los dientes definitivos.
Qué puede salir de esa primera visita
- Que no haga falta nada: la mordida se está desarrollando con normalidad.
- Que convenga vigilar: quizá necesite tratamiento más adelante y se programan revisiones mientras crece.
- Que convenga actuar pronto: hay un problema que se trata mejor durante el crecimiento, por ejemplo un paladar estrecho que se ensancha con un expansor.
Esa ortodoncia temprana no siempre evita un tratamiento posterior, pero puede hacerlo más sencillo o impedir que un problema de los huesos vaya a más. En la clínica la ofrecemos dentro de la odontopediatría en Zaragoza, junto con las revisiones de los más pequeños.
Y en adultos, ¿tiene sentido ir al ortodoncista?
Sí. Los dientes se pueden mover a cualquier edad siempre que las encías y el hueso que los sujeta estén sanos, por eso antes de empezar se revisan y, si hace falta, se tratan. En un adulto ya no se puede aprovechar el crecimiento, así que cuando el problema está en los huesos de la cara, a veces la ortodoncia se combina con cirugía de los maxilares.
Los motivos para consultar de mayor son variados: dientes que se han ido moviendo con los años, espacios que se quieren cerrar, piezas que hay que recolocar antes de un implante o una prótesis, o simplemente el deseo de una sonrisa más alineada.
Cómo es la primera consulta con el ortodoncista
La primera cita es de diagnóstico. El ortodoncista pregunta qué te preocupa, explora los dientes, la mordida y la articulación de la mandíbula, y suele tomar fotografías y registros de la boca. Es habitual pedir radiografías: la panorámica, que enseña todos los dientes, también los que aún no han salido, y en muchos casos una lateral del cráneo para estudiar cómo se relacionan los maxilares.
Con esa información se prepara un plan que debe explicarte con claridad qué problema hay, qué opciones existen (por ejemplo, brackets o alineadores), cuánto tiempo se calcula y qué te tocará hacer a ti: una higiene cuidadosa, acudir a las revisiones y llevar los retenedores al terminar. Como referencia, el servicio público de salud británico indica que con aparatos fijos el tratamiento suele durar entre uno y dos años. Pregunta todo lo que no entiendas antes de empezar.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un ortodoncista y para qué sirve?
Es el dentista que se dedica a corregir la posición de los dientes y la relación entre los maxilares. Sirve para que los dientes queden alineados, para que la mordida encaje y funcione bien al masticar y para que la boca sea más fácil de limpiar. En los niños, además, puede orientar el crecimiento de los huesos de la cara cuando hay un problema de base.
¿Qué es un ortodoncista pediatra?
Es la forma en que mucha gente llama al ortodoncista que atiende a niños. No es una figura oficial distinta: el ortodoncista trata a pacientes de todas las edades, y el dentista dedicado a los niños es el odontopediatra. Lo habitual es que colaboren: el odontopediatra cuida los dientes de leche y el ortodoncista valora la mordida y decide si hace falta tratamiento y cuándo.
¿Qué pasa si cambio de ortodoncista?
Se puede hacer, por ejemplo si te mudas de ciudad. Pide a tu ortodoncista actual una copia de tu historia clínica: el diagnóstico, el plan de tratamiento, las radiografías y los registros que te hayan tomado. El nuevo profesional revisará en qué punto está el tratamiento y decidirá si lo continúa tal cual, lo ajusta o necesita cambiar algún aparato, porque no todos trabajan con los mismos sistemas.
Ten en cuenta que un cambio a mitad de camino puede alargar algo el tratamiento. Lo que no conviene es dejar los aparatos sin control durante meses, porque los dientes siguen recibiendo fuerzas y pueden moverse hacia donde no deben.
¿Puede un ortodoncista arreglar una sonrisa gingival?
Depende de la causa. Si se enseña demasiada encía porque los dientes de arriba han bajado más de la cuenta o porque la mordida es muy profunda, la ortodoncia puede ayudar a recolocarlos. Pero la sonrisa gingival también puede deberse a que la encía cubre parte del diente, a un labio que sube mucho al sonreír o a un maxilar superior muy desarrollado, y en esos casos hacen falta otros tratamientos, a veces combinados con la ortodoncia. Lo explicamos en sonrisa gingival: causas y tratamiento.
¿Quieres que revisemos tu mordida o la de tu hijo?
Si tienes dudas sobre la posición de tus dientes o quieres saber si tu hijo va a necesitar ortodoncia, en la página de ortodoncia en Zaragoza tienes los tratamientos que hacemos, desde los brackets hasta la ortodoncia invisible y la interceptiva para niños. Para pedir cita, escríbenos o llámanos desde la página de contacto: estamos en la Plaza San Francisco, en el centro de Zaragoza.
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