Exodoncia dental: qué es, extracción simple o quirúrgica y si duele sacar una muela

Exodoncia: el dentista trabaja con guantes sobre la boca abierta de una paciente con gorro quirúrgico mientras la asistente aspira

La exodoncia dental es el nombre técnico de la extracción de un diente: sacarlo del alvéolo, el hueco del hueso en el que está anclado. Puede ser simple, cuando el diente ya ha salido y se retira entero con el instrumental, o quirúrgica, cuando hay que abrir la encía, quitar algo de hueso o partir el diente. Con anestesia local, sacar una muela no debería doler: notarás presión y movimiento, pero no dolor.

Qué es la exodoncia dental: el significado de la palabra

«Exodoncia» viene del griego: ex significa «fuera» y odoús, odóntos, «diente». En la consulta se usa como sinónimo de extracción dental, y la hace el dentista general o, si el caso es complejo, un especialista en cirugía bucal.

Es un tratamiento sin vuelta atrás: el diente se pierde para siempre y, con el tiempo, el hueso donde estaba anclado va perdiendo altura y anchura. Según el Consejo General de Dentistas, esa pérdida es más rápida en los tres primeros meses y continúa despacio durante años. Por eso un dentista solo propone sacar un diente cuando no se puede salvar o cuando conservarlo perjudica al resto de la boca.

Cuándo se indica una extracción dental

Los motivos más habituales para recomendar una extracción dental son estos:

  • Diente que no se puede reconstruir: una caries tan profunda o una fractura tan grande que no queda estructura suficiente para un empaste, una reconstrucción o una corona.
  • Infección que no se resuelve: un absceso o una infección profunda de la raíz cuando la endodoncia ya no es una opción o no ha funcionado.
  • Enfermedad de las encías avanzada: cuando la periodontitis ha destruido tanto hueso que el diente se mueve y no se puede mantener.
  • Traumatismos: golpes que parten el diente por debajo de la encía o lo dañan sin arreglo posible.
  • Falta de espacio: dientes apiñados o mal colocados, a veces como parte de un tratamiento de ortodoncia.
  • Dientes incluidos que dan problemas: muelas del juicio o caninos que se han quedado dentro del hueso y provocan infecciones repetidas de la encía (pericoronaritis), caries en la muela de al lado, quistes o dolor.

Una muela del juicio sana que no molesta no siempre hay que sacarla: muchas veces basta con vigilarla en las revisiones. Y antes de extraer un diente dañado, el dentista valora si se puede conservar con una endodoncia u otro tratamiento.

Exodoncia simple: qué es y cómo se hace

La exodoncia simple es la extracción de un diente que ha salido por completo en la boca y que se puede retirar sin cortar la encía ni quitar hueso. Es la más frecuente y suele durar pocos minutos.

Los pasos son casi siempre estos:

  1. Anestesia local: se duerme el diente y la encía que lo rodea.
  2. Separar el diente del hueso: con un instrumento llamado elevador o botador se rompen las fibras que sujetan la raíz al hueso, el llamado ligamento periodontal.
  3. Extraer: con el fórceps, una pinza especial, se hacen movimientos suaves hasta que el diente sale del alvéolo.
  4. Cerrar la herida: el dentista aprieta las paredes del alvéolo y te pide que muerdas una gasa unos minutos para que se forme el coágulo, el tapón de sangre que protege la herida. Si la encía lo necesita, se da algún punto.

Aunque se llame «simple», influyen el acceso, la forma de las raíces y lo unidas que estén al hueso, y una exodoncia dental simple puede complicarse si una raíz se parte por el camino.

Exodoncia quirúrgica: cuándo hace falta y en qué consiste

La exodoncia quirúrgica se reserva para los dientes que no se pueden sacar enteros con el fórceps. Los casos típicos son:

  • Dientes incluidos o semiincluidos: sobre todo muelas del juicio que no han terminado de salir o están tumbadas dentro del hueso.
  • Raíces difíciles: muy separadas, curvas o unidas en la punta, que impiden que el diente salga de una pieza.
  • Dientes rotos a ras de encía: cuando apenas queda corona de la que tirar.

En una extracción quirúrgica dental se corta y se despega la encía (lo que se llama levantar un colgajo), se abre una pequeña ventana en el hueso para llegar al diente, se divide en dos o tres partes si hace falta, se limpia el alvéolo y se cierra con puntos, que suelen ser reabsorbibles. Todo se hace con anestesia y, si un fragmento de raíz es muy complicado, puede programarse otra cita para terminar.

Exodoncia simple y quirúrgica, cara a cara

AspectoExodoncia simpleExodoncia quirúrgica
Para qué dientesDientes que ya han salido y conservan coronaDientes incluidos, rotos a ras de encía o con raíces difíciles
EncíaNo se cortaSe corta y se despega
HuesoNo se retiraPuede retirarse una parte
PuntosSolo a vecesCasi siempre
AnestesiaLocalLocal, con sedación o, en casos concretos, general
Molestias despuésSuelen ser levesMás inflamación y, a veces, dificultad para abrir la boca

Anestesia para la exodoncia

Casi todas las extracciones se hacen con anestesia local: una inyección en la encía que duerme el diente y la zona de alrededor. Estás despierto, pero sin dolor. El acorchamiento dura unas horas; en el artículo sobre cuánto dura la anestesia del dentista tienes qué hacer mientras se pasa.

Si la extracción es difícil o tienes mucha ansiedad, hay otras opciones. La sedación te ayuda a relajarte durante el tratamiento, y la anestesia general, en la que estás dormido, se reserva para casos concretos y suele hacerse en un hospital.

Qué tienes que contarle al dentista antes

  • Alergias: a los anestésicos locales, a otros medicamentos o al látex.
  • Medicación que afecta a la coagulación: anticoagulantes, antiagregantes, aspirina o antiinflamatorios. Nunca dejes de tomar un anticoagulante por tu cuenta: lo valoran el dentista y el médico que te lo receta.
  • Enfermedades: hipertensión, diabetes, problemas de coagulación o enfermedades del corazón que obliguen a tomar precauciones.
  • Tabaco: en fumadores el riesgo de alvéolo seco es varias veces mayor, así que conviene no fumar los días de antes y de después.

¿Duele sacar una muela?

La respuesta corta es que no debería. Con la anestesia bien puesta, sacar una muela no duele: lo que se nota es presión, empuje y algún crujido, porque hay que mover el diente para despegarlo del hueso. Si en algún momento notas dolor de verdad, levanta la mano: se puede reforzar la anestesia antes de seguir.

Lo que sí se nota es el después. Cuando se pasa el efecto de la anestesia aparecen molestias e inflamación, normalmente más intensas tras una exodoncia quirúrgica que tras una simple, y más fuertes los dos o tres primeros días. Para el dolor suele bastar un analgésico de venta libre tomado según el prospecto, o el que te indique tu dentista. Los cuidados de esos días (frío, comida, higiene y señales de alarma) los explicamos en el artículo sobre la recuperación tras la extracción de una muela del juicio, que sirve también para cualquier otra muela.

¿Duele sacar una muela rota?

Durante la extracción tampoco debería doler, porque la anestesia es la misma. La diferencia es que una muela rota a ras de encía no tiene de dónde agarrarla, así que es más probable que haga falta una exodoncia quirúrgica, algo más larga y con más molestias después. Si además te duele mucho o ves la encía hinchada, cuéntaselo al dentista para que valore cómo y cuándo hacer la extracción.

¿Duele sacar una muela con endodoncia?

Una muela con endodoncia ya no tiene nervio, pero el hueso y la encía que la rodean sí tienen sensibilidad, así que también se pone anestesia y no debería doler. Lo que cambia es que estos dientes suelen haber perdido mucha estructura y pueden partirse durante la extracción, por lo que a veces hay que sacarlos en varias partes.

Riesgos y complicaciones de la extracción dental

La mayoría de las extracciones curan sin problemas, y las complicaciones más frecuentes suelen ser leves:

  • Dolor, inflamación y moratones: forman parte de la cicatrización y van a menos con los días.
  • Sangrado: un poco es normal las primeras horas; si no para pese a apretar la gasa, hay que llamar al dentista.
  • Infección de la herida: se sospecha si aparecen fiebre, pus o un dolor que va a más.
  • Alvéolo seco (alveolitis): aparece cuando el coágulo se suelta o se pierde antes de tiempo y produce un dolor intenso a los pocos días. El Consejo General de Dentistas la sitúa entre el 2 y el 5 % de las extracciones, y es más frecuente e intensa en fumadores.

Hay además riesgos que dependen de la zona:

  • Muelas inferiores, sobre todo las del juicio: sus raíces pueden estar muy cerca de los nervios que dan sensibilidad al labio, la barbilla y la lengua. Si se lesionan, puede quedar hormigueo o acorchamiento, que suele ser temporal pero en casos raros es permanente. Por eso antes se estudia bien la radiografía.
  • Muelas superiores: sus raíces pueden estar muy cerca del seno maxilar, la cavidad de aire que hay encima, y a veces queda una pequeña comunicación entre la boca y la nariz que puede necesitar cerrarse.
  • Extracciones quirúrgicas: es habitual que durante unos días cueste abrir la boca (trismo) o molesten las articulaciones de la mandíbula por haber tenido la boca abierta mucho rato.

Después de la exodoncia: qué hacer con el hueco

Si el diente extraído es una muela del juicio, normalmente no hace falta reponerlo. En cambio, cuando se pierde otra muela o un diente visible, conviene pensar en cómo sustituirlo. Con los meses, los dientes vecinos pueden inclinarse hacia el espacio, el de la arcada contraria puede desplazarse buscando contacto y el hueso de la zona se va reabsorbiendo.

Las opciones más habituales son un implante dental, que sustituye también la raíz, un puente apoyado en los dientes de al lado o una prótesis removible. Lo ideal es hablarlo antes de la extracción para planificar los tiempos.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la exodoncia simple?

Es la extracción de un diente visible en la boca que sale entero con elevador y fórceps, sin cortar la encía ni retirar hueso, con anestesia local y casi siempre en pocos minutos.

¿Cuánto duele sacarse una muela?

Durante la extracción, nada o casi nada: la anestesia local evita el dolor y lo que notas es presión. Las molestias llegan cuando se pasa el acorchamiento, y su intensidad depende de lo compleja que haya sido la extracción. Si el dolor aumenta en vez de bajar a partir del tercer día, vuelve a la consulta.

¿Se puede hacer una extracción dental con la menstruación?

En general, sí: la regla por sí sola no impide sacarse una muela. Lo que sí debes contarle al dentista es si tienes reglas muy abundantes, anemia o algún problema de coagulación, y si estás tomando antiinflamatorios u otros medicamentos para el dolor menstrual, porque algunos influyen en el sangrado. Si esos días te encuentras mal, también puedes pedir que se cambie la cita.

¿Qué es una extracción simple de una muela erupcionada?

«Erupcionada» quiere decir que la muela ya ha salido por completo y se ve en la boca. Su extracción simple sigue los pasos que hemos visto: anestesia, elevador, fórceps y gasa para que se forme el coágulo. Es lo contrario de una muela incluida, que sigue dentro del hueso y suele necesitar una exodoncia quirúrgica.

¿Necesitas sacarte una muela?

Si un diente te duele, se te ha roto o tu dentista te ha dicho que hay que extraerlo, podemos valorarlo en la consulta y explicarte si la extracción sería simple o quirúrgica, o si hay forma de conservarlo. Puedes consultar el precio en la página de extracción de muelas del juicio en Zaragoza y pedir cita desde contacto. Estamos en la Plaza San Francisco de Zaragoza.

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Fuentes consultadas